Planificación familiar

Conocimiento de métodos anticonceptivos

En El Salvador, el 99 por ciento de las mujeres de 15 a 44 años de edad ha oído hablar al menos de un método anticonceptivo, siendo los más conocidos el condón (96 por ciento), seguido de los orales (94 por ciento) y de la esterilización femenina y la inyección (alrededor del 93 por ciento). El conocimiento de al menos un método anticonceptivo es alto hasta entre las mujeres solteras (97 por ciento).

Aún cuando a los hombres no se les preguntó sobre el conocimiento del condón, el conocimiento de algún método anticonceptivo también está arriba del 95 por ciento, variando del 99 por ciento entre los casados o unidos al 91 por ciento entre los solteros.

 

Tendencias de la prevalencia de uso de anticonceptivos

La prevalencia en el uso de métodos anticonceptivos entre las mujeres casadas/unidas de 15 a 44 años de edad ascendió del 34 en 1978 al 47 por ciento en 1988, llegando al nivel del 67 por ciento en los años 2002/03, cifra que resulta ser 7 puntos porcentuales superior a la encontrada en 1998. Entre esos primeros 10 años, los incrementos obedecieron principalmente al uso de la esterilización femenina, en cambio entre los siguientes 15 años, al uso de métodos temporales (Gráfica 10 ). En los últimos 5 años, el uso ascendió un poco más en las áreas rurales que en las urbanas, llegando al nivel del 60 por ciento entre las primeras y del 73 por ciento entre las segundas. Atendiendo a la edad, los mayores incrementos se dieron entre las mujeres menores de 25 años.

En la Gráfica 11 se puede apreciar que el total de uso de anticonceptivos alcanzado por El Salvador en el período 2002/03 es muy similar al de Nicaragua, pero es 13 puntos porcentuales menor que en Costa Rica (80 por ciento). En Honduras y Guatemala está 5 y 24 puntos porcentuales, respectivamente, abajo del total reportado por las mujeres salvadoreñas.

 

Diferenciales en la prevalencia de uso de anticonceptivos

En la actualidad 67 de cada 100 mujeres casadas/unidas usan métodos anticonceptivos, pero las diferencias encontradas por área de residencia son más marcadas al nivel departamental. Los departamentos de San Salvador y Santa Ana presentan una prevalencia de uso de alrededor del 73 por ciento, en cambio los de Cabañas, Morazán y La Unión presentan una prevalencia menor al 50 por ciento (Gráfica 12 ). También en la Gráfica 13 se puede apreciar que el uso de anticonceptivos aumenta con el nivel socioeconómico o educativo. En cuanto a la religión que reportaron profesar las mujeres, el uso de anticonceptivos varía del 66 por ciento entre las católicas al 70 por ciento entre las identificadas como protestantes.

En el país, los tres métodos de mayor prevalencia entre las mujeres son la esterilización femenina (33 por ciento), la inyección y los orales (con un 18 y 6 por ciento, respectivamente). Aún cuando la esterilización femenina es el método de mayor prevalencia en el país, las mujeres que optan por la esterilización como su primer método de planificación familiar, esperan tener en promedio 3.3 hijos(as) vivos(as), 26.1 años de edad y 7.8 años después de su primera unión conyugal.

El uso actual de anticonceptivos reportado por los hombres casados/unidos de 15 a 44 años de edad fue de 71 por ciento (4 por ciento más que las mujeres), pero baja al 68 por ciento al abrir el rango a los 59 años de edad. Los hombres casados/unidos de 15 a 59 años también reportaron como los métodos más usados la esterilización femenina y la inyección (31 y 16 por ciento, respectivamente), pero entre la vasectomía (3.3) y el condón (1.5), la prevalencia de uso no llega ni al 5 por ciento.

Entre los hombres, el mayor uso se encuentra en el grupo de 30 a 34 años (84 por ciento) o entre quienes tienen 4 ó 5 hijos/as vivos/as (alrededor del 80 por ciento), y según se observa en la Gráfica 14 , las tendencias por área de residencia y nivel educativo, son similares a las presentadas por las mujeres, con la salvedad de que en los grupos sin educación formal es 6 puntos porcentuales mayor la tasa de uso de las mujeres, pero en los grupos con 10 ó más años de escolaridad es 8 puntos mayor la tasa de uso estimada para los hombres.

Un indicador de la satisfacción con el uso de anticonceptivos es la eventual preferencia de continuar usando el método actual. Al respecto los resultados indican que el 83 por ciento de las mujeres seguiría usando el mismo, el 12 por ciento preferiría usar otro y sólo 2 de cada 100 mujeres reportó que ya no usaría, lo cual indica una satisfacción muy alta con el método actual y el uso de anticonceptivos en general. El porcentaje que desea continuar con el mismo método varía del 88 por ciento para la esterilización femenina al 68 por ciento para el condón o el retiro. Entre las usuarias actuales que preferirían cambiar de método, la mayoría preferiría usar inyectables. En segundo lugar de preferencia se ubica la esterilización femenina y en el tercero, los orales.

 

Fuente de anticonceptivos

En la presente encuesta, los datos sobre "fuente" están referidos a la distribución de las mujeres casadas/unidas de 15 a 44 años de edad que usan anticonceptivos, de acuerdo al lugar donde obtienen el servicio de anticoncepción.

En la Gráfica 15 se muestra que en El Salvador las tres fuentes más importantes para la obtención de métodos anticonceptivos reportadas por las mujeres son el MSPAS, el ISSS y la ADS, quienes brindan servicios de anticoncepción al 57, 20 y 10 por ciento de las usuarias, respectivamente. El MSPAS se mantiene como la primera fuente, indistintamente del área o departamento de residencia de las usuarias. El ISSS se ubica como la segunda fuente en las áreas urbanas y en los departamentos de Ahuachapán, Santa Ana, Sonsonate, La Libertad, San Salvador, Cuscatlán y Cabañas. En cambio la ADS es la segunda fuente en el área rural y en los 7 departamentos restantes, con la salvedad de que en el de San Vicente, esta posición la comparte con las farmacias.

 

Población que no usa anticonceptivos

Una de cada 3 mujeres casadas/unidas de 15 a 44 años de edad no estaba usando un método anticonceptivo en los 30 días previos a la entrevista, proporción constituida por el 18 por ciento que había usado, pero no estaba usando, y el 15 por ciento que nunca ha usado un método. La proporción de hombres casados/unidos de 15 a 59 años de edad que no estaba usando fue similar (32 por ciento), con la diferencia de que el 17 por ciento nunca ha usado y el 15 había usado, pero no estaba usando durante el mes previo a la entrevista.

Entre las mujeres que han usado, pero que no usan actualmente, las dos razones expuestas con mayor frecuencia para dejar de usar fueron el deseo de embarazo (32 por ciento) y haber experimentado efectos colaterales (29 por ciento). Esta segunda razón adquiere el primer lugar para las que dejaron de usar el DIU o los métodos hormonales.

Entre las mujeres que no usan anticonceptivos, prácticamente dos de cada tres mencionaron una razón para no usar que está relacionada con el embarazo, la fecundidad o la actividad sexual. La proporción restante mencionó una razón sociocultural que puede ser contrarrestada con la ampliación de programas sistemáticos de información, educación o comunicaciones, con énfasis a través de los canales interpersonales. Entre este segundo grupo de razones sobresale el temor a los efectos colaterales (15 por ciento), que es mucho mayor que el porcentaje que reporta haberlos experimentado (4 por ciento).

Del total de mujeres casadas/unidas de 15 a 44 años de edad que no usan actualmente, el 52 por ciento desea usar un método anticonceptivo en el presente o en el futuro y de ellas, el 94 por ciento conoce donde obtenerlos. Por su parte, del total de hombres casados/unidos de 15 a 59 años de edad el 37 por ciento desea usar, pero de ellos sólo el 13 por ciento tendría interés en la vasectomía.

En la Gráfica 16 se muestra que los tres métodos mencionados por las mujeres como los de mayor demanda potencial son la inyección, la esterilización femenina y los orales, con el 43, 24 y 11 por ciento de preferencia, respectivamente. El MSPAS es la fuente potencial de anticonceptivos más mencionada, independientemente del método preferido.

Se estima que el 6 por ciento de todas las mujeres de 15 a 44 años de edad necesita los servicios de planificación familiar, porque no están embarazadas ni desean un embarazo en la actualidad, son fértiles, están activas sexualmente y no están protegidas contra el riesgo de un embarazo no deseado. La proporción que necesita los servicios resultó ser especialmente alta entre las que tienen 5 ó más hijos/as vivos/as (16 por ciento), las que no tienen educación formal (12 por ciento), las casadas/unidas o del nivel socioeconómico bajo (9 por ciento). Sin embargo, cabe señalar que del total de mujeres que están a riesgo de un embarazo no deseado, sólo el 41 por ciento tiene intenciones de usar un método anticonceptivo.

Como se muestra en la Gráfica 17 , las mayores proporciones de mujeres que necesitan los servicios de planificación familiar se encuentran en los departamentos de Sonsonate, Morazán y Cabañas.

 

 

 

 

 

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